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Agradezco profundamente que se tomen el tiempo para leer textos que no pretenden ser sino una contribución a explicar, entender y reseñar momentos de la vida en México y de un fenómeno social tan complejo como una guerra interna.

viernes, 14 de enero de 2011

México Rojo, México Barbaro...El Infierno

México Rojo, México Bárbaro…El infierno
Diversas reflexiones quedaron en el tintero el año pasado. No podré terminarlos.
Esta es una reflexión inacabada en contenido, extensión y forma, pero he querido mostrarla como una manera de decirle a mi familiar secuestrado, en donde quiera que esté, y a todas las víctimas de la delincuencia, que no puede haber armonía, paz y felicidad en nuestros corazones, mientras no exista garantías de vida y de libertad en nuestro querido país. Es una reflexión sobre el México Rojo, el México Bárbaro a partir de fragmentos de la película El Infierno.
Confieso, no obstante, con profunda sinceridad, que me embarga las emociones propias de quien no pierde la fe y la esperanza en que siempre vendrán tiempos mejores. Creo firmemente que pese a las circunstancias no ha sido derrocado el reino de la alegría y la felicidad, constantemente atacado por una realidad que indigna, entristece y encorajina.
Vaya pues esta pequeña anécdota-reflexión sobre el infierno.
La realidad cotidiana te absorbe. En eso estábamos cuando un amigo llegó y comenzó a platicarnos que venía del cine, de ver El Infierno. Días antes había llegado con su cara pálida y nos había dicho que venía de un infierno: Cerca de donde estaba en el Estado de México, hubo una balacera en un antro.
Un comando armado, encapuchado, bajó de camionetas Ford Lobo entró, disparó sus ráfagas de metralletas contra todo lo que se moviera, ensangrentó el lugar en el que sólo quedó viva una mujer que había ido al baño, salieron, dispararon alrededor y huyeron.
“La realidad está peor de lo que se pinta en el infierno”. Pero no sólo me lo ha dicho él. Se ha creado una percepción generalizada de que así es. Por todas partes la gente habla de ello. La violencia se adueñó de México. Y por todas partes hay manifestaciones de la sociedad llamando a detener este baño de sangre en el que se convierte cada día.
Vi la película del cineasta Luis Estrada. ¡Qué horror¡Si la realidad es peor que El Infierno entonces el Infierno es el cielo.
LA PELÍCULA
Esto no es una reseña, pero para contextualizar baste decir lo siguiente de la película El Infierno: "El Benny" García (Damián Alcázar), regresa todo jodido a su pueblo, tras 20 años de mojado en EU. Lo encuentra solitario, pobre y violento pues dos familias de narcos pelean la plaza, y en medio de esa guerra no tiene más remedio que participar como un sicario de una de las partes, la familia Reyes.
“El Benny” se mete a ese infierno y es acompañado por su amigo de infancia el Chochiloco, el principal matón de Los Reyes, sangriento, sanguinario, pero de nobles sentimientos hacia su mujer y sus hijos, a los cuales luego matarán para vengarse de él.
DE SÍMBOLOS Y SANGRE HUMANA
Es una película llena de símbolos. El más molesto, el más incómodo, el símbolo verdaderamente indignante, aparece al final de la película: Sobre el escudo nacional chorrea sangre… Un hilo de sangre baja lentamente hacia la frase “Viva México”.
Duele en el alma decirlo pero es cierto ¡pobre México! Por eso la siguiente frase no puede sino escribirse con lágrimas en los ojos: Por la patria amada corren ríos de sangre, veneros rojos invaden las calles, los terrenos, los negocios, los gobiernos ¿Qué le han hecho a nuestro país? ¿Qué le hemos hecho?
La sangre humana no es cualquier cosa. Es de lo poco que en nuestra sociedad de mercado no tiene precio. No se puede comprar ni vender en bancos de sangre. Y una vez derramada una gota, comienza a formar hilos, y luego ríos, veneros.
En los humanos la combinación de sangre diferente puede provocar la muerte del organismo. Esa es la preocupación, en esos veneros de sangre que corren por el País se ha mezclado ya la sangre de los políticos, militares, narcos, policías, periodistas, y mucha gente inocente.
La sangre que corre es humana. Haciendo cuentas, se han derramado más de 150 mil litros de sangre en el País. La mayor cantidad pertenece a los miles de muertos que hay en esta lucha, que no guerra contra el narco (La precisión es necesaria, porque recordemos que al inicio de su gestión, el Presidente Calderón utilizó el término guerra y en su mensaje durante el Mundial de Futbol de África, cambió el concepto a lucha contra la delincuencia organizada).
Son dos cosas distintas. La guerra era contra los narcos. La lucha, contra la delincuencia organizada, contra los que afectan a la gente mediante extorsión, secuestro y otras formas diversas de violencia. La guerra suponía hasta suspensión de garantías por parte del gobierno para acabar con el narco, la lucha supone la persecución de delincuentes que afectan a la gente.
Pero seamos claros. La sangre no sólo corre por la guerra contra o entre el narco, o la lucha contra la delincuencia organizada: Corre también por el asaltante del pesero, el que se roba a una niña, el que acuchilla por una bicicleta, el que roba el auto, el que viola y luego mata a sus víctimas, el que agrede a la mujer, el que inconsciente por el alcohol destruye en un accidente la vida de otros… son muchos los factores, pero sin duda corre más sangre por la delincuencia organizada y el narco que por otras formas delictivas en el país.
LA PROTECCIÓN A POLÍTICOS
En medio de ese mar de sangre los políticos intentan defenderse de su incapacidad para gobernar, se asocian vergonzosamente para protegerse y para evitar asumir sus responsabilidades. Por eso, hace apenas unos días, la mayoría de los representantes de gobiernos priistas que integran el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, se alinearon para evitar una investigación formal y la emisión de una alerta de género al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, por el incremento de feminicidios en la entidad.
Como viles gánsteres jurídicos, ocho abogados y un notario, intentaron, horas antes de la votación, amedrentar a la titular de ese organismo. Así quedará impune la muerte de 922 mujeres en el Estado de México, la mayoría de ellas ocurridas en el municipio de Ecatepec. En el absurdo, las autoridades de Peña Nieto se han atrevido a asegurar que uno de los por qué de los feminicidios tiene que ver con que las mujeres salen de noche. Valientes mequetrefes que justifican con ellas sus incapacidades.
Pero tratemos de ser justos con las cifras de muertos, de por sí alarmantes, asociadas a causas de la lucha contra la delincuencia organizada…
En el infierno se dice una frase que escuchamos a Andrés Manuel López Obrador en el 2009 en Quintana Roo:”Hay más muertos en esta guerra contra el narco que en la Revolución”. Debemos darle a AMLO el mérito de poner el dedo en la llaga, aunque su dato inicial es falso, hasta este momento, aunque no dudemos en alcanzar la cifra rápidamente si todo transcurre en el País como en las primeras semanas del año.
Las cifras más conservadoras de pérdida de vidas en la Revolución Mexicana están en el orden de los 50 mil y hasta el millón de muertos. Las cifras de muertos que se informan día a día en el País luego de esta lucha contra el narco fluctúan entre los 25 y las 30 mil personas.
De cualquier manera son miles. Y más alarmante que la cifra es que en realidad nadie sabe a ciencia cierta lo que está pasando. Las cifras oficiales sobre muertos siempre son imprecisas. Tuvieron que ser los medios de comunicación los primeros en contabilizar. Después vino la reacción oficial y entonces surgieron otras más: En un informe del mes de abril de 2010 el gabinete de seguridad nacional hablada de unos 22 mil 700 muertos, la PGR luego habló de 24 mil 800, luego el Cisen estableció la cifra en 28 mil.
Cifras van y vienen. Intentos de contabilizar los muertos. Establecimiento de metodologías para contarlos, uff ¡Todo es impreciso!.
Pero cuando uno pudiera pensar que la semana en curso es la más violenta, ocurrirá algo que incremente el número de muertos, por secuestro, extorsión y/o narco. Tal parece que, para acostumbrarnos, siempre aparecerá un nuevo alcalde muerto, o nuevos cuerpos decapitados, o narco fosas comunes, o estará baleado el cuerpo de un defensor de derechos humanos.
Tan sólo hoy 14 de enero 2011 los diarios consignaron más de 13 muertos en Xalapa tras una balacera entre el Ejército y delincuentes y e informaron del asesinato de un alcalde del Estado de Oaxaca.
Ya nada sorprende. Parece que nos hemos acostumbrado a la violencia y hemos perdido la capacidad de asombro. Vivimos con miedo, entre muertos y vivos. Entre sangre.
¡Y cuantas viudas y cuántos huérfanos! Se calculan también por decenas de miles. Así como por miles los problemas derivados.
Es México rojo. Es otra vez, por razones diferentes a las que le dieron el dieron el mote en 1900, un México Bárbaro…El Infierno.
El México Bárbaro de 1900, de la época pre y post revolución estaba sustentado en la explotación miserable de miles de indígenas y campesinos en las tierras del terrateniente, en un poder centralizado del dictador Díaz, en un país sin libertades, sin elecciones, donde se perseguía la disidencia y se mataba o encarcelaba por ejercer la libertad de expresión. El México Rojo, el México Bárbaro del 2010 está soportado en la agresión, en la extorsión, en el secuestro, en la drogadicción, en la corrupción de los cuerpos policiacos, en la complicidad de las autoridades, en el agandalle, en la compra de conciencias, en el asalto a mano armada, en el robo con o sin violencia, en la falta de civismo, en la desaparición de valores éticos en todos los niveles de la sociedad.
Y en este mar incertidumbres, alguien, incluidos los titulares de las dependencias encargadas de la lucha, sabrá quién es el enemigo. ¿De dónde salió? ¿Cuál es su capacidad de fuego? ¿Cómo está estructurada su organización delictiva? Porque da la impresión de que el gobierno de Felipe Calderón libra una lucha contra quién sabe quién. Porque si no hay claridad respecto del enemigo su guerra está perdida.
Que tema tan difícil de abordar. ¿Militares? En la película el infierno, cuando el narco ya no puede, cuando los matones profesionales ya no son eficaces, don José Reyes, decide llevar a dos tipos rudos. Porque sí hay algo más rudo que los matones: Militares. Es una triste realidad. Cientos si no es que miles de militares, formadas en el Ejército Mexicano hoy están involucrados en el narco y en los sanguinarios actos violentos. En El Infierno no involucran a altos mandos del Ejército, pero si vinculan mandos medios. Son desertores del ejército que ahora, vía las armas intentan imponer la ley del narco y del dinero.
Para colmo de males desde dentro del gobierno, lo hemos sabido por Wikileaks, las fuerzas internacionales y el imperio yanqui, suponen que no se tiene la fiereza para combatir al narco en México.
En la película hablan dialecto entre ellos. Se han formado en la rudeza. Se muestran en una actuación eficaz para asesinar.
¿Será que la capacidad operativa de la delincuencia organizada, sus formas de operación, la distribución de plazas y zonas de influencia, su organización y logística y su estructura de funcionamiento, es producto de improvisados? O la delincuencia organizada tomó para sí estructuras ya formadas, alineadas,, entrenadas, como las que tiene el Ejército y las policías en los Estados y municipios.
La pregunta se responde fácilmente. Detrás hay grupos de desertores del Ejército Mexicano entrenados en Estados Unidos y que hoy combaten al Estado Mexicano. La información fue proporcionada por Craige Deare, ex comandante de las Fuerzas Especiales del Ejército e los Estados Unidos.
Y se sabe que fueron entrenados en lectura de mapas, comunicaciones entrenamiento convencional de fuerzas especiales, armamento ligero y pesado, ametralladoras. Eran, dijo, miembros del Grupo de Tropas de Elite del Ejército Mexicano conocido como Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, con certificación de los llamados militares come serpientes.
A ellos debiera juzgárseles por delitos contra la patria, no por narcos o delincuentes, sino porque por el hecho de haber sido funcionarios o empleados de instituciones públicas gubernamentales están obligados a preservar la Nación y a no valerse de las relaciones, estructuras y micro poderes que les dio el cargo para generar un clima de inestabilidad, hasta emocional en el País, a ese nivel.
Guerra Guerra sin tregua al que intente, de la patria manchar los blasones, guerra guerra los patrios pendones…
DIOS Y EL NARCO
En el infierno el cura del pueblo bendice las pistolas de los matones. Clero y narco. ¡Que combinación! ¡Oh Que gran sorpresa! El narco es como Dios. El arzobispo de Durango, Héctor González, dijo que El Chapo Guzmán es “omnipresente”, porque tiene la capacidad de estar en todas partes y a la vez en ninguna.
“Es omnipresente, tiene el poder de estar en todos lados, unos días dicen que está por allá, otros más acá y otros tantos más para allá, tiene la facilidad de viajar cómodamente”.
DINERO MALDITO DINERO
Ley y dinero van de la mano. Maldito dinero. Maldita necesidad de acumulación de más y más. Maldita necesidad de tener para esos vicios que se llaman comer, vestir, educarse.
En El Infierno todos sucumben al poder del dinero. Con dinero la puta termina hecha santa. El vulcanizador en comerciante medio. El miserable en Dios. La madre abnegada y recta, termina como abnegada y ambiciosa. El policía como delincuente. El delincuente como policía. El hermano como traidor. El Alcalde como narco, el narco como Alcalde. El matón corta cabezas como padre abnegado. Y el padre abnegado y sus hijos terminan muertos.
México querido
México, despierta
Te tocó el diablo.
En esta pesadilla,
te hablo…
te hablo…
México Rojo.

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